Hombres Llorando - Boicots & Auto-Boicots

Pregunté a mis hijos varones si alguna vez en sus vidas les mencioné la famosa frase que “los hombres no lloran”. El mayor me respondió que nunca. “Además, siempre te veíamos llorar, así que habrías sido poco congruente, jaja”.

También le pregunté a mi hermano si recordaba si nuestro padre nos dijo la desafortunada frase. Me dijo que creía que no. “Si lo dijo hizo mal la pega, porque salimos ambos re-buenos para llorar”. Mi padre, que acaba de cumplir 86, siempre ha sabido sacar su llanto. Así, en mi círculo muy cercano: “los hombres si lloramos”.

Practicando el estoicismo me ha llevado a analizar esto del “llorar masculino” desde otra perspectiva. La primera dinámica estoica (Dicotomía de Control) es analizar y tomar acciones sobre aquellas cosas que dependen de uno, soltando toda preocupación de asuntos que no depende de uno. De mí, por ejemplo, no dependen las raíces y constructos patriarcales y sus consiguientes conductas machistas asociadas. Es decir, yo no me hago cargo de la historia del patriarcado por el solo hecho de haber nacido hombre. Yo si me pude hacer cargo que todos mis hijos crecieran en un contexto familiar en que estaba muy bien expresar sus emociones, y si lloraban, bienvenidos, en particular los hombres. Pequeño aporte a la humanidad para comenzar a cambiar estas creencias limitantes que han tenido a los hombres ocultando sus emociones. Algo de boicot hay en todo esto.   

¿Qué factores, a mi juicio, boicotean el llanto masculino?

Medios de comunicación y RRSS - Titulares como “No pudo aguantar el llanto” habla de la percepción de quien observa el evento. Asistí hace poco a un matrimonio en que el novio, un hombre cerca de sus 80, se lloró buena parte de la ceremonia. Fue un llanto sentido, profundo, conmovedor. Me imagino un periodista describiendo la escena. “El novio no pudo aguantar el llanto”. ¿De dónde supone que el novio quería aguantar el llanto y no pudo hacerlo? ¿No será que sencillamente sintió llorar y dejo que fluyera, sin cuestionarlo ni juzgarlo, ni menos tratar de detenerlo?

Comentarios post llanto - Llora un hombre al recibir un reconocimiento en la empresa, y luego se le acerca alguien con una frase como: “Ay, tan lindo verte llorar, jamás lo hubiese pensado de ti”. Sugiero damas, caballeros, madres, padres, amigas y amigos, que NO comenten las lágrimas de otros. Si quieren hacer algo, sencillamente le pueden dar un abrazo cariñoso y silencioso a ese hombre.

Auto-boicoteo - En un taller, un hombre hablando de la relación con su padre, se puso a llorar al emocionarse con el tema. Se secó como pudo las lágrimas y a continuación pidió disculpas a toda la clase por haberse emocionado así. Caso similar: un periodista de un matinal se despide de sus compañeros frente a las cámaras. Se lo lloró preciosamente todo. En la tarde veo un “reel” en que, ya más sereno, pide perdón dos veces por “tanta lloradera”. Hombres, NO invalidemos nuestras lágrimas, no tenemos que pedir perdón por ellas. Hacerlo le quita fuerza, legitimidad y sinceridad al momento y a las emociones que las convocaron.

Falta de Auto-Validación - No creo que ni Federer ni Nadal se preocupen de la opinión de terceros por lo mucho que han llorado públicamente. Mostrarse vulnerables para llorar requiere del coraje de no frenarlo, no importando lo que piense o deje de pensar el resto del mundo. “Es que van a creer que soy débil”, “es que mis amigos me van a weviar”, “es que pueden cuestionar mi virilidad”, “es que no puedo mostrarme así ante mi gente en la oficina”. Todo hombre que se conoce, valida, respeta y quiere a sí mismo, como bien dicen los estoicos, le comienza a dar un verdadero “comino” qué opinen otros de él. Si vivimos pensando, preocupándonos, angustiándonos por el “qué dirán”, nuestras vidas pasan a depender de las opiniones de terceros. Y es allí, justo allí, donde perdemos nuestras libertades, en particular, la libertad de llorar legítimas lágrimas masculinas.

Hay que “normalizar” el llanto masculino y aunque vamos en la dirección correcta, aún nos falta mucho.

El 2019, viendo lo que si dependía de mí, creé los “Conversatorios de Hombres Valientes & Vulnerables”, en que invitaba a hombres que no se conocían entre sí a hablar de sus vulnerabilidades y cómo se han vivido y siguen viviendo sus respectivas masculinidades. Al poco andar de las conversas salieron lágrimas reveladoras, sinceras, necesarias. Soy un creyente que creando espacios seguros pueden ocurrir cosas maravillosas, como que los hombres lloren y no se avergüencen por ello.

Los Hombres Valientes & Vulnerables si lloran.      

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